Cambio climático

Desde que la Tierra existe, han tenido lugar incontables cambios que la han modificado hasta convertirse en lo que ahora conocemos de ella. Estos primeros cambios se debían a causas naturales, como erupciones volcánicas, variaciones en el orbital terrestre, impactos de meteoritos, la deriva continental, procesos biológicos… Entre otros.

Un ejemplo de estas transformaciones naturales fue la glaciación o era glacial. Ha habido varias a lo largo de la historia, pero la más contundente tuvo lugar hace 850 millones de años, con una duración de 220 millones de años. Esta fue una glaciación global, ya que toda la esfera Terrestre quedó sumergida en el hielo.

Sin embargo, todo apunta a que el cambio climático que vivimos actualmente es provocado por la actividad humana. Se produce a una velocidad alarmante, y la pérdida de biodiversidad que conlleva es crítica. Se estima que estamos viviendo una pérdida de especies 100 veces superior a la de cualquier periodo de la historia. Por ello, la comunidad científica la considera como la sexta extinción masiva.

¿Cómo ha cambiado el medio ambiente?

El efecto más notable que deriva del cambio climático es el calentamiento global. La temperatura media del planeta ha aumentado considerablemente en los últimos 50 años, hasta 2º C en las zonas más afectadas. Se prevé que, durante este siglo, podría llegar a aumentar 4, 8º C poniéndonos en la peor situación.

En este gráfico podemos observar qué zonas del planeta son las más perjudicadas por el calentamiento global. El Ártico es una de los lugares que se lleva la peor parte, y esto tiene consecuencias catastróficas. La fusión de los Polos, hoy en día, es una realidad innegable, y todas las academias nacionales de ciencia se muestran de acuerdo con ello.

¿Cuál es la causa del cambio climático actual?

Si concretamos un poco, el verdadero motivo del cambio climático es la acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera. Y la expulsión de estos gases es provocada por la actividad humana. Las formas en que la humanidad emite este tipo de sustancias son incontables, y probablemente la mayor parte da las acciones que realizamos a diario conlleven la emisión de gases contaminantes.

Una de estas actividades es el uso de combustibles fósiles como fuente de energía. La utilización de este este recurso conlleva, necesariamente, su combustión, y en este tipo de reacciones químicas se liberan enormes cantidades de CO2, uno de los gases de efecto invernadero más abundantes. Si un coche de tamaño mediano emite aproximadamente unos 143 g de CO2 por kilómetro, solo debemos imaginar las titánicas cantidades de gas que producen millones de coches recorriendo varios kilómetros al día. Y el problema muestra su verdadera seriedad cuando vemos que un solo vehículo expulsa entre 6 y 9 toneladas de CO2 en un solo año, y la humanidad actualmente utiliza unos 1,4 mil millones de vehículos. Esto da como resultado que producimos, solamente a través de nuestro medios de transporte, entre 8.400.000.000.000 kg y 12.600.000.000.000 kg de CO2 en un año.

¿Cuáles son sus efectos?

Prácticamente todas las consecuencias del cambio climático son adversas, y muchas de ellas están relacionadas entre sí. Un efecto directo del calentamiento global es la fusión de los polos. Esto, a su vez, propulsa un aumento en el nivel del mar y el aumento de la temperatura de las aguas. Esto priva de su hábitat natural a aquellos animales que necesitan la presencia de masas de hielo, y además, puede provocar inundaciones en lugares de bajas altitudes.

El exceso de CO2 también produce la acidificación de los océanos, que tiene lugar a causa de las algas, que al captar más CO2 produce también más oxígeno, alterando el pH del agua. Como consecuencia de esto, los corales que viven en simbiosis con las algas se ven forzados a expulsarlas, costándoles así la vida. Por lo tanto, la acidificación del océano provoca la muerte de los corales.

El cambio climático es también el responsable de la sexta extinción masiva, ya que provoca la desertificación de muchos ecosistemas terrestres, con su consecuente pérdida de especies, ya sea porque no logran sobrevivir o porque se ven forzadas a desplazarse a otros lugares. Esta migración de especies también tiene efectos perjudiciales, como el desequilibro en los ecosistemas debido a la intrusión de especies invasoras. Por desgracia, la solución que muchas veces se llevan a cabo para estos problemas, es la caza y eliminación de especies foráneas. Esto contribuye a la pérdida de biodiversidad, que se ve agravada.

¿Cómo podemos evitarlo?

El escenario ideal para el planteamiento de esta cuestión tendría lugar si los gobiernos dieran a este asunto la importancia que tiene, e hicieran todo lo posible por suprimir el uso de combustibles fósiles. Sin embargo, todos podemos contribuir a la mejora de la situación del planeta, intentando reducir nuestras emisiones de CO2. Utilizar el transporte público es una gran opción (aunque quizá no muy recomendable en plena pandemia).

Actualmente, las previsiones de futuro no son muy favorables para la vida, y si no actuamos rápido llegaremos a un punto de no retorno en poco tiempo. Sin embargo, si todos tomamos conciencia del problema, nos informamos adecuadamente y ponemos un poco de nuestra parte, el futuro de la Tierra podría dar un giro muy necesario.

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