Sabana

La sabana es un bioma de climas tropicales, que presenta pocos árboles pero una gran densidad herbácea. La más extensa es la africana, que cubre la mayor parte del continente. Aunque no es tan común, también hay sabanas en zonas montañosas, donde las altitudes son muy elevadas. Suelen encontrarse entre los 10º y los 30º de latitud, y su relieve es plano.

Las sabanas de zonas tropicales tienen temporadas muy diferenciadas en cuanto a las precipitaciones. El periodo seco dura 5 o 6 meses, y el resto del año es lluvioso. Sin embargo, la época de sequía es muy acusada. Las temperaturas oscilan entre los 20º C y los 30º C. Cuando el suelo es rico en hierro, éste se presenta de un color rojizo, pero lo más común es que la hierba sea amarillenta debido a las pocas precipitaciones.

¿Cómo es la fauna de la sabana?

La sabana (sobre todo la africana) tiene una fauna abundante y variada, con muchas especies de mamíferos y también de insectos. Entre ellos podemos encontrar:

Cebras:

Perteneciente a la familia de los équidos, es uno de los herbívoros más comunes de la sabana. Como sus otros congéneres, es un animal muy sociable, que suele agruparse en harenes en los que hay un macho con un grupo pequeño de hembras y sus respectivos potros. También hay machos que viven solos o con otros de su mismo sexo, que aún no son lo suficientemente grandes como para estar en un harén.

Cuando uno de estos sementales “no dominantes” alcanza un tamaño considerable, intentará retar a uno dominante para conseguir su puesto en el harén, y se pelearán mordiéndose o incluso dándose coces. Las cebras llevan a cabo unos combates especialmente violentos, de los que una de ellas puede salir herida de gravedad. Suelen dormir de pie, de manera que la cabeza de cada una se sitúa en el trasero de otra. Así, la cola de la que está por delante espantará a las moscas que se acerquen a la cara de la que está detrás. Pueden comunicarse entre ellas mediante relinchos y con sus orejas, que indican su estado de ánimo.

Leones:

Los leones son, junto a los tigres, la especie de félidos más grandes. Forman manadas compuestas por varias hembras que mantienen lazos familiares, con sus respectivas crías, y hasta tres machos. Este comportamiento no es muy habitual entre los demás felinos, que suelen ser solitarios. Los machos abandonan su manada materna (o más bien, son expulsados) cuando alcanzan la madurez, alrededor de los 3 años. También hay hembras que pueden abandonar su manada, pero no suelen hacerlo por la dificultad que supone encontrar un nuevo grupo que las acoja. Esto se debe a que los leonas no suelen dejar que otras se unan a su manada, ya que no tienen parentesco con ellas. Esto también sucede con los machos, que no permiten la entrada de otros en el grupo, a menos que sean derrotados.

Son las hembras las que se encargan de cazar para todo el grupo, y si la presa obtenida es pequeña, la devoran rápidamente en el mismo sitio en la que la atraparon. Sin embargo, cuando se trata de un animal más grande, lo arrastran hasta el territorio de la manada, donde el primero en comer será el macho, que puede compartir la comida con las crías. Las presas favoritas de los leones son las cebras, los impalas, los ñus o los búfalos, y muy raramente son capaces de cazar una jirafa.

Es fácil determinar la salud de los leones, ya que cuanto más oscura y espesa sea su melena, más sanos están. Por ello, las hembras suelen preferir aparearse con los leones de melena más abundante y larga. Durante la época de apareamiento, una pareja puede llegar a aparearse unas 157 veces en un período de 55 horas. Al hacerlo con tanta frecuencia, se asegura que la fecundación ha tenido lugar.

Elefantes:

El elefante africano es el mamífero más grande de la Tierra. Los machos pueden alcanzar los 4 m de altura hasta la cruz, y pesan alrededor de 6 toneladas, aunque hay ejemplares que llegan a pesar 10. Las hembras son notablemente más pequeñas, con alturas de hasta 3 m y un peso de 4,6 toneladas como máximo. Tienen una buena esperanza de vida, entre los 40 y 50 años en libertad, y hasta 60 en cautiverio. Esto se debe a que no tiene ningún depredador natural, y su única amenaza es el ser humano. La causa de su muerte suele ser el hambre, cuando el desgaste de su dentadura les impide comer. Su trompa es extremadamente útil, con una gran movilidad que les permite sujetar todo tipo de objetos. La utilizan para comer y refrescarse con agua, ya que por su corto cuello no podrían realizar estas funciones sin la trompa.

Las plantas de sus pies son muy sensibles, y a través de ella pueden detectar todo tipo de vibraciones. Esto hace que puedan percibir la existencia de alguna fuente de agua cercana, o un posible terremoto. También pueden sentir la presencia de alguna hembra en celo que busque una pareja para reproducirse.

Su enorme tamaño requiere la ingesta de más de 200 kg de comida diarios, que obtienen tanto de la hierba como de los árboles. Los elefantes no tienen ningún reparo a la hora de derribar árboles enteros, en caso de que no sean capaces de llegar hasta sus copas de otra forma. También toman mucha agua, unos 190 l a diario.

Al igual que las leonas, las hembras de una misma manada están emparentadas, con la diferencia de que no las acompaña ningún macho. Es la hembra mayor, la matriarca, la que asume el cargo de lideresa. Los machos son solitarios, aunque no se alejan demasiado de sus familiares, y solo se acercan a los grupos de hembras durante la época de celo.

Guepardos:

El guepardo pertenece a la familia de los félidos y a la orden de los pumas, siendo estos los congéneres más cercanos. Se agrupan a estas dos especies por su incapacidad de emitir rugidos como sus otros familiares. Se caracteriza por las altas velocidades que alcanza su carrera, que lo convierten en el animal más rápido existente. Pueden llegar a superar los 115 km/hora, pero la media oscila entre 98 y 108 km/hora. Por otra parte, su esbelta musculatura no les es muy útil a la hora de pelear, por lo que suelen evitar los combates, o se retiran fácilmente para no salir heridos. Como la mayoría de felinos, no viven en manada, aunque los machos forman grupos pequeños.

Junto a su aguda visión, su rapidez los hace muy eficaces a la hora de cazar, con una tasa de éxito del 60%, el triple que la de los leones. Son animales muy pacientes, y siempre esperan al momento adecuado para lanzarse a por su presa, lo que les hace ahorrar mucha energía. Se han acostumbrado a cazar a la plena luz del día para evitar compartir horarios con los demás depredadores de la sabana, que suelen hacerlo durante el ocaso.

Los guepardos son polígamos, y las hembras se aparean uno o varios machos, y dará a luz a entre 2 y 4 crías. La madre cuida a sus cachorros sin la intervención del macho, y también les enseña a cazar. Un año y medio después de su nacimiento, la camada se aleja de la madre. Después del primer celo, los machos pueden seguir juntos para cazar más fácilmente y guardar su territorio, pero las hembras comenzarán a vivir solas.

Gacela Thomson:

Esta gacela es la especie de herbívoros más abundante de las sabanas, y constituye el alimento principal de leones y guepardos, siendo el último su rival más peligroso. Tienen un pelaje único que las ayuda a pasar desapercibidas ante los depredadores, mediante unas franjas de color castaño en sus costados que hacen que su figura sea difícil de distinguir. La parte superior es dorada, y su vientre blanco. Presentan unos cuernos largos, ligeramente curvados hacia atrás, tanto los machos como las hembras. Al ser rumiante, cuenta con cuatro estómagos que le permiten extraer de forma más eficaz los nutrientes del alimento. Para ello, masca la comida una primera vez, luego la regurgita y la vuelve a masticar.

La presencia humana ha causado estragos en la población de gacelas, que se ha visto disminuida en un 60 % en las últimas tres décadas. Pese a ello, sigue siendo abundante, pero no por eso debemos permitir su caza descontrolada. Otra de las grandes amenazas para las gacelas es la ganadería. Nuestros animales domésticos se alimentan de la misma hierba que ellas, por lo que la falta de comida es un factor que también contribuye a la reducción del número de ejemplares. Además, los cercados de los ganaderos interrumpen su paso durante la época de migración.

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